22 noviembre 2006

El Hutong

Las tardes empiezan a acortarse y sacamos los guantes y chaquetones. Dicen que el frío atacará en febrero, no sé si me pillará. Por ahora, sigo sacando la cámara por la ventana de vez en cuando para inmortalizar los amaneceres y atardeceres del barrio.
Lo que brilla gigante como una mole son los tres bloques de centro comercial y oficinas del Soho. El Pekín más imponente. El progreso, el consumo, el capital. Este centro es como otro cualquiera pero con veinte plantas, llenas de las grandes firmas de joyas, cosméticos y ropa. Se llama el Soho, y es una gran cadena de gigantes ventanosos que aparecen en cualquier esquina de la ciudad.
Justo delante de él y separado por una calle de mi bloque, hay un Hutong. Es un barrio original chino, rodeado de una tapia y donde los vecinos tienen casitas muy pobres y cochambrosas, comparten aseo público y se iluminan con un par de bombillas para todos. No disponen de alcantarillas, ni agua caliente suponemos. En el centro está la carbonería, donde los más ancianos ciclistas entran y salen cargados de carbón.
En la esquina, está el "Recicle". Así lo he llamado porque es un auténtico punto verde de reciclaje. Como ya os conté, aquí la basura da de comer a muchas familias. Ésta es una de ellas. Pueden ser unos cuatro o cinco y dos criaturas, todo el día trabajando con los residuos, separándolos, pesándolos, cargando los camiones y llevándolos bastante lejos (llegan por la noche vacíos) para vender sus mercancías. Ahora con el frío han ampliado con una chabola en la acera, suponemos que para que los chaveas se puedan cobijar.
También en el Hutong vive la familia de guardacoches. Todos los coches de la calle están vigilados por esta familia de serenos que quitan la cinta amarilla y la vuelven a colocar cada vez que entra y sale un audi.
La frutería del Hutong es de las menos lustrosas del barrio, pero por dentro todo está muy limpio y es de las más baratas. Anque no creo que puedan competir ni con el mercado de abastos, que está al otro lado del Hutong, ni con el megasupermercado ultramoderno de la planta baja del Soho, donde las diez colas de las cajas están siempre a tope y todo es el doble de caro.
En fin, los demás Hutones del distrito han sido remodelados, las casas reconstruídas y las calles adoquinadas. Todos pintados de colorines y convertidos en auténticas alcaicerías chinas, donde los turistas se dejan los sueldos en souvenires.
Pero éste, no sabemos si lo van a demoler o qué. Lo mismo dentro de un par de meses deciden que no está bien visto que una ciudad embajadora de las olimpiadas de esta apariencia de miseria y pobreza, y lo tiran todo abajo para hacer otro Soho, y otro más, y otro.... da igual, siempre van a estar a tope de gente comprando....
Y de estas familias nunca se volverá a oir hablar.




23 octubre 2006

Grandes Esperanzas

En la puerta del Youth Internacional Hostel, el albergue internacional de la calle con más encanto de Beijing, conocimos a Alfonso y Erika. Él se me acercó a preguntarme: "¿Dónde estoy y qué hora es aquí? Desde Madrid, acababan de aterrizar de buena mañana con un jet-lang bárbaro. Desayunamos con ellos en el agradable patio del lugar, y siguiendo nuestro consejo, no se pararon ni un minuto a descansar, cogieron rumbo al Templo Lama a patita. Al dia siguiente se pegaron una ruta en bici por todo Beijing, luego que si esto, que nos vamos pa llá, que nos venimos. Nos arrastraron a la alegría de la semana Dorada de aquellos días de sol y cielo azul intenso. Luego, nos empujaron por el tobogán que baja la Gran Muralla cuando nos enseñaron su vídeo en el vitnamita del lago Huhai.
Cogieron un tren y siguieron su aventura. Erika me legó un consejo vasco: "En la casa loba, en la calle paloma", jeje. Alfonso, grandes esperanzas, como en Dickens, si. Ambos son de ese tipo de personas que pasan, si saber cómo ni por qué, por delante, una semana de tu vida, y te regalan un gran recuerdo para el resto.
Tsaichién!

19 octubre 2006

Se encienden los Gingkos!


Es otoño en Pekín y los gingkos empiezan a despertarse. Durante todo el verano presumen de un color verde manzana pero estos días ya sus hojas han empezado a teñirse de amarillo. Se ponen de gala, como una mujer que saca su mejor traje para una fiesta. Es la fiesta del otoño y ellos son los invitados de honor. La ciudad ya no está engalonada con las millones de macetas de colores que han perfilado todas las aceras y esquinas durante la Semana Dorada en Beijing.
Ahora, son los gingkos los que se entornan del color de la sabiduría, y en aquellos jardines donde el sol aún llega por las mañanas con alegría, empiezan a verse grandes árboles luminosos, rebonsando sus hojas (que bien parecen abanicos chinos) y con porte majestuoso y sereno.
Esperando que me regalen una lluvia de hojas como las del gingko granadino del botánico o los olmos ribereños del Dílar, cogeré mi libro, mi cámara, y me sentaré a contemplar la llegada del invitado de honor.

15 octubre 2006

Padin China

Hoy he recibido un email de Mónica, la prima de Padi, uno de mis mejores amigos de Albanchez (Almería). Han pasado diez dias visitando Beijing y por las palabras de Moni, creo que han disfrutado tanto como yo de estar aquí con ellos.
Han sido diez días como diez meses en el sentido de la cantidad de cosas que hemos hecho, pero la vez, han sido como diez minutos porque en cuanto se han ido ya les echába en falta.
Nos han dejado su eco en la Muralla, sus risas por las calles, sus cervezas vacías en el patio del International Youth Hostal, su sombra en el Templo del Lama, las carreras por la piedras hasta la pagoda tibetana del Palacio de Verano, las ganas de comprarme una bici, el título de expertas en regateo chinoli, millones de fotos en el portátil y unas ganas de volver a ver de nuevo sus sonrisas en la terminal del aeropuerto. Y esa frase que me soltó el Padi ná más verme: ¡A PE KÍN PÁ QUÉ!







12 octubre 2006

El dia del Pilar

Aquí no se celebra, claro. Cuando me preguntan el significado de mi nombre, les digo que es algo así como una columna de piedra o una fuente de agua. Aquí lo de la paloma que baja del cielo ...etc, etc, es difícil de contar, aunque ellos tienen también sus historietas, vaya. Ayer me contaban que en el Emperador aseguró a su pueblo que en Palacio de Verano habían caído siete piedras que según él eran la Osa Mayor venida del mismisimo firmamento..... Pues cá uno, es cá uno y sus caunás.
Yo he pensado reservar para esta noche en el restaurante mediterráneo, haber si cato ya el aceite de oliva y el serrano, que lo mismo tengo suerte y es de Trevélez, de ese que se fugó de las montañas y no saben dónde está.
El año pasado por esta fecha estaba yo en Ronda, visitando a Onio y pasando un día tan bonico.
Gracias a todos los que nos tenéis en mente!!!!

09 octubre 2006

Nueva imagen para mi blog




30 septiembre 2006

Otoño


La nogaleda del Templo del Cielo. Los chinos se las arreglan para llegar a las nueces. Quieres una? Inténtalo tú con este palo!

El Aguador de Beijing


Al salir de Europa uno se da cuenta de que el concepto de educación ambiental no es el mismo en todo el mundo. Parece una tontería verdad, pero es curioso cuando ves que el reciclaje es el medio de vida de la mucha (mucha) gente aquí en China. Jóvenes y viejos, hombres y mujeres, no sólo pobres, sino también de clase media, recogen todo tipo de materiales por las calles para llevarlos a puntos verdes donde les pagan al peso. Todo se recicla. Los mendigos te piden el botellín de agua o la lata del refresco, los jóvenes que quieren pagarse los estudios se buscan una bici y la llenan de corcho, las madres...ya sabéis cómo son las madres! son las mejores recicladoras.
Aquí la tierra (para cultivos de arroz) es la herencia más valiosa que los chinos pueden dejar a sus generaciones futuras. El agua, que es la materia prima más abundante en este país, se paga. Se compra en dispensadores para la casa llamando a un chico que es como el butanero del agua, el aguador chino.
Los niños de la placeta juegan todo el día sin parar y su educación es tan buena, que no los ves ni pisar el cesped. Y sin ningún mayor que les vigile!
La cuestión es a quién dirigimos la educación ambiental. No para el ciudadano medio en este caso concreto.
Yo propondría un curso de asistencia Obligatoria para los políticos y gobernantes. Los que quieren construir el gaseoducto más grande del mundo en un país donde la pobreza no es de espíritu, donde el desarrollo puede ser sostenible, porque el pueblo chino es todavía consciente de su relación con la madre tierra.
¿Nos ocurre lo mismo a los que nos hacemos llamar Países del 1ºMundo?
Habría que verlo.